Libre como reo,

En mi corazón te posas,

Pareces tranquilo, pero tu alma arde

Con esa llama de frialdad

Que tu egoísmo esconde

Bajo el manto de mi mirada.

 

Mi alma en cambio,

Ama tu cuerpo frágil,

Idolatra tus labios tibios,

Que aún no he besado.

Por esa libertad custodiada

Donde la maîtresse no deja solo.

 

Te he dicho sin gesticular palabra

Que te AMO,

Pero tú te aferras a lo invisible

Que ata tu corazón.

Te grito sin abrir mi boca "Tócame"

Y tú solo escuchas el murmullo del viento,

Ahora entonces

Le digo al viento que yo te amo,

Pero tú ya no estás para escucharlo.

 

Te amo en cada palpitar,

Mi corazón se enfurece más,

Por la incapacidad hiriente

De no haberte tenido.

 

Ahora río y lloro porque te amo,

Sí,  ¡te amo! mi amor atado.