Tantas pisadas se ven reflejadas en la arena lisa de nuestra vida,
dudamos si todas aquellas son nuestras o si están las de alguien más,
luego de pensar y mirar cada vez hacia atrás,
nos damos cuenta que son sólo nuestras,
y que por más intentos que hagamos por borrarlas,
quedarán allí para siempre, mostrándonos lo que hemos labrado al correr el tiempo.
Son imborrables, pero nos dejan ver cuáles son imperfectas,
y de allí podremos labrar las nuevas un poco mejor.
En la soledad se encuentran estas huellas,
sólo aquella persona que sea su amiga lo entenderá.

